| MATHIAS KLOTZ, Arquitecto
Mi Arquitectura, Mi Expresión

Escribir algo acerca de lo que uno hace, sin ser teórico,
es un ejercicio dificil. Si yo fuera otro, podría
explicar con buenos argumentos que es lo bueno y que
es lo que pienso que puede interesar a otras personas
de lo que hago. Si fuera asiático podría
hablar de tradiciones milenarias reinterpretadas en
mi obra. Si fuera europeo tal vez hablaría de
alguna influencia particular de cierta región
de los Alpes Suizos. Si fuera australiano hablaría
de los ahorigenes. Si fuera indigena hablaría
de mis ancestros precolombinos. Pero sucede que soy
un híbrido, nieto de inmigrantes que llegaron
a un pais en el extremo sur occidental del nuevo mundo,
es decir, al sur del fin del mundo.
Hablar de mi trabajo me recuerda una entrevista que
le hicieron a Federico Fellini (disculpad la comparación)
acerca del rinoceronte que aparece en "E la nave
va". En ella explicaba que el rinoceronte que aparece
en dicha película podria simbolizar algo asi
como la fuerza bruta de las máquinas; por esto
aparece en las bodegas, pero aunque suene como una explicación
creíble, no es verdad. El rinoceronte es simplemente
esto: un rinoceronte.
Pues bien, no tengo grandes explicaciones que dar;
eso si, he conocido a algunas personas, algunas obras
y he leido algunos libros que, queriendo o sin querer,
estan presentes en mis obras y me han servi-do para
reafirmar algunas cosas y descubrir otras. He aprendido
a cultivar la paciencia; he entendido que el proyecto
es por y para el cliente, y por tanto, que su satisfacción
es fundamental como única posibilidad de vida
plena o subsistencia de la obra. Pienso que la vida
es breve y que se encuentra en la familia, los amigos
y el trabajo; que no vale la pena perder el tiempo tratando
de elaborar complejos discursos, sino que mas vale construir
a riesgo de equivocarse.
Me interesa pertenecer a un lugar, tener hijos y volverme
viejo. De eso trata mi trabajo. Gerardo Caballero, arquitecto
argentino de Rosario, enseño en una conferencia
una imagen de "Donde estd Wally?" para explicar
un proyecto, preguntando a los asistentes donde estaba
su proyecto. Esta pregunta de donde esta física
y filosoficamente un proyecto es quizás el tema
que me inquieta. El proyecto debe estar en algún
lugar: que no tenga lugar hace que no exista. Actualmcnte
estamos rodeados de edificios sin proyecto, sin lugar
o, peor aun, de lugares comunes.

En varias ocasiones me ban preguntado sobre el colegio
Altamira, sobre sus colores. A veces, incluso, se ha
debatido sobre el tema, como si se tratase de algo fundamental.
Creo que es algo que, en definitiva, no tiene importancia.
El proyecto esta en la sección de portafolio;
eso es todo.
Una de las enfermedades de la discusión en la
arquitectura actual es la falta de lugar. Nadie sabe
donde esta Wally. Al poeta chileno Arrnando Uribe le
escuche decir un día: "porque no hay lugar,
búscalo!".
No tengo ni idea de si he encontrado un lugar, pero
pienso que hay algunos proyectos que si lo tienen. Son
los menos, pero si pienso en ello, la casa para mi madre
lo tiene al levantarse un metro del suelo, protegiéndose
y conquistando la naturaleza; la casa Reutter lo tiene
al trepar a los arboles; la bodega Las Niñas
lo tiene al iluminar el espacio industrial con luz natural;
la casa Muchnick lo tiene, al construir una terraza
habitable; la casa Ponce lo tiene en el Rio de la Plata.
Basta con esto para lograr construir una buena arquitectura.
Ni siquicra se si es bueno, si vale la pena buscar a
Wally, en la medida que, al buscarlo, me olvido del
resto de los bañistas (el cliente está
a veces en medio de estos bañistas, y esto es
mas grave).
Pienso y me pregunto: ¿para quien es el proyecto?
Y recuerdo a Oscar Wilde en el prefacio de Dorian Gray.
"Los que encuentran intenciones feas en cosas bellas
estan corrompidos sin ser encantadores. Esto es un defecto.
Los que encuentran bellas intenciones en cosas bellas
son cultos.
A estos les queda la esperanza.
Existen los elegidos para quienes las cosas bellas significan
unicamente belleza.
[...] Podemos perdonar a un hombre al haber hecho una
cosa útil en tanto que no la admire. La única
disculpa de haber hecho una cosa inutil es admirarla
intensamente.
Todo arte es completamente inutil..."

Con esto no pretendo elevar ningun proyecto a la categorfa
de arte, pero objetivamente se que he hecho algunas
cosas que, desde el punto de vista de su utilidad, solo
pueden sostenerse en el campo de la admiración,
especialmente algunas estructuras que son absurdas y
costosas, pero flotan... A veces Wally levita.
Creo que el proyecto pertenece a sí mismo, que
incluso se le escapa de las manos al propio arquitecto.
Obviamente, el vacío no construído del
edificio Seagram no sirve de mucho e, incluso, a uno
se le van los ojos para mirar el que sí está
construido. No me cabe duda de que a Mies van der Rohe
le costo mucho más esfuerzo construir la parte
de atrás que el vacío, y que, seguramente,
le habra tornado más cariño, pero lo que
marca la diferencia es haber dado ese paso atrás.
Uno siempre se confunde con las apariencias.
Pablo Neruda, en su poema Agua tranquila, dice: "Quiero
saltar al agua para caer al cielo".
Esta confusión acerca del cielo que esta en
el agua, de Wally que simboliza al proyecto, del lugar
que no debe dejar de estar pero que se sublima cuando
no existe, son algunas de las cosas que me inquietan.
En todo caso, escribiendo este texto he descubierto
algo: Wally se encuentra preferentemente en la sección.
V.O.D.
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